Two found guilty in terrifying night of murder and robbery

Friday, February 10, 2017

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A Hennepin County District Court jury found Albert McIntosh and Michelle Koester guilty of 11 out of 12 counts for a night of robbery and burglary that left one dead and at least a half-dozen more terrorized, Hennepin County Attorney Mike Freeman announced Friday.

McIntosh, 32, and Koester, 43, were on trial for one count each of aiding and abetting first-degree robbery, one count each of aiding and abetting second-degree murder, one count each of aiding and abetting second-degree murder while committing a felony, one count each of aiding and abetting first-degree burglary and one count each of aiding and abetting first-degree burglary committed with a weapon. Koester was also on trial for two counts of aiding an offender, McIntosh, after the fact. The only not guilty verdict was for one of the counts against Koester for aiding an offender.

“These were not random crimes,” Assistant Hennepin County Attorney Therese Galatowitsch told the jury in her closing argument Thursday morning. “They were targeting people in the Hispanic community.”

Koester initially brought the five co-defendants together on Oct. 18, 2015 to commit a robbery, Galatowitsch said. Any major undertaking like this, you have to have a plan,” Galatowitsch said. “It all started with her. She called all of them.”

Earlier that day, Koester contacted Alvin Bell, who brought along Isiah Harper. She drove to pick up her boyfriend, McIntosh. She brought in Shannon Haiden to drive one of the cars because they needed a licensed driver if they were stopped after one of the crimes. Her text messages revealed all of that planning including telling them they would need a pole, their term for a gun, Galatowitsch said.

Koester was near the scene of all the crimes that night, driving some of the five from place to place, although she never got out of the car.

McIntosh was “the man who was in charge when they went out into the field,” Galatowitsch said. He was the one who suggested the Hispanic neighborhoods because people there were more likely to carry cash and less likely to call police.

Their night began shortly after nine when they came upon a man who had just parked his car in the 2600 block of Bloomington Avenue South. McIntosh held him at gunpoint while Bell and Harper went through his pockets and took his wallet, cash, bank card, phone and keys to his car. They told him to walk away and he did.

About an hour later, 42-year-old Julio Mozo-Cuate was sitting in his car in an alley behind his home in the 3700 block of First Avenue South. He was smoking a cigarette when Harper came up and asked for a cigarette. The other two men quickly appeared and Harper managed to get Mozo-Cuate’s watch, but he resisted and started honking the car’s horn. Galatowitsch told the jury that McIntosh took the gun from Bell, told the victim, “Do you think we’re playing,” and fired four or five times. Mozo-Cuate died at the hospital from gunshot wounds to his chest, pelvis and abdomen.

“You heard from Mr. Harper that McIntosh said he was amazed his gun worked so well,” Galatowitsch told the jury.

After 11 p.m., the crew went to a house in the 3000 block of 19th Avenue South and kicked in the door. The father was on the main floor and was confronted by the three men, one of them pointing a gun. Two of the men went upstairs and brought the wife and children down and proceeded to steal money, bank and credit cards and a PlayStation.

After the burglary, there was a falling out between the men and, while sitting in Koester’s car, McIntosh fired 13 shots at the car in which Bell and Harper were riding at Penn and Eighth Avenues North. On October 20, McIntosh told Bell to erase all text messages about the evening and the planning. McIntosh did likewise and even got a new number for his cell phone.

In aiding the offender after the fact for the burglary, police found the “whole cache of credit cards, social security cards, bank cards” in her garage and she had gone with the others to a Walmart to purchase items using the stolen cards. She also attempted to sell an X-Box stolen in the burglary, Galatowitsch said.

McIntosh and Koester will be sentenced on March 16. Bell, Harper and Haiden have already pleaded guilty and are awaiting sentencing.

Dos encontrados Culpables en noche aterrorizante de homicidio y robo

Un jurado en la Corte del Distrito del Condado de Hennepin encontró a Albert McIntosh y Michelle Koester culpables de 11 de los 12 cargos contra ellos por una noche de robo y hurto de vivienda que dejó a uno muerto y por lo menos a 6 más aterrorizados, anunció el viernes Mike Freeman, el Fiscal del Condado de Hennepin.

McIntosh, 32, y Koester, 43, estaban en juicio por un cargo cada uno de instigar y asistir robo-1er grado, un cargo cada uno de instigar y asistir homicidio-2do grado, un cargo cada uno de instigar y asistir homicidio-2do grado durante comisión de un delito mayor, un cargo cada uno de instigar y asistir en hurto de vivienda-1er grado, y un cargo cada uno de instigar y asistir hurto de vivienda-1er grado cometido con arma.  Koester también estaba en juicio por 2 cargos de asistir a un ofensor, McIntosh, después del hecho.  El único cargo de No Culpable fue por uno de los cargos contra Koester por asistir a un ofensor.

“Estos crímenes no fueron al azar,” dijo Therese Galatowitsch, Sub-Fiscal del Condado de Hennepin, al jurado en su resumen final del caso el jueves por la mañana. “Estaban buscando a personas en la comunidad Hispana.”

Para comenzar, Koester juntó a los cinco cómplices  el 18 de Octubre de 2015 para cometer un robo, dijo Galatowitsch.

“Cualquier empresa de esta magnitud  requiere un plan,” dijo Galatowitsch. “Todo comenzó con ella. Ella los llamó a todos.”

Más temprano ese día, Koester hizo contacto con Alvin Bell, quien trajo consigo a Isiah Harper.  Ella manejó a buscar a su novio, McIntosh. Trajo también a Shannon Haiden para manejar uno de los vehículos porque necesitaban un chofer con licencia en caso de que fueran parados después de uno de los crímenes.  Sus mensajes de texto revelaron todos esos planes incluso decirles a los otros que necesitarían un palo, su palabra por un arma, dijo Galatowitsch.

Koester estaba cerca de la escena de todos los crímenes esa noche, llevando algunos de los cinco de lugar a lugar, aunque nunca se bajó del vehículo.

McIntosh era “el hombre encargado cuando salían a cometer los crímenes,” dijo Galatowitsch.  Él fue quien sugirió los vecindarios Hispanos porque la gente allí eran más probables de tener dinero en efectivo y menos probables de llamar a la policía.

La noche empezó poco después de las nueve cuando encontraron un hombre que acababa de estacionar su vehículo en la cuadra 2600 de la Bloomington Avenida Sur.  McIntosh lo apuntó con un arma mientras Bell y Harper revisaron sus bolsillos y tomaron su cartera, dinero, tarjeta de banco, teléfono y las llaves de su vehículo.  Le dijeron que se fuera caminando y lo hizo.

Como una hora más tarde, Julio Mozo-Cuate de 42 años estaba sentado en su vehículo en un callejón atrás de su casa en la cuadra 3700 de la 1ª Avenida Sur.  Estaba fumando un cigarrillo cuando Harper se acercó y le pidió un cigarrillo.  Los otros dos hombres aparecieron rápidamente y Harper pudo quitar el reloj de Mozo-Cuate, pero él resistió y empezó a tocar la bocina del vehículo.  Galatowitsch dijo al jurado que McIntosh quitó el arma de Bell, le dijo a la víctima “Piensas que estamos jugando,” y disparó cuatro o cinco veces.  Mozo-Cuate murió en el hospital de balazos en el pecho, pelvis y abdomen.

“Ustedes escucharon del Sr. Harper que McIntosh dijo que estaba sorprendido que su arma funcionó tan bien,” dijo Galatowitsch al jurado.

Después de la 11 PM, el equipo fue a una casa en la cuadra 3000 de 19th Avenida Sur y rompió la puerta a pateadas.  El padre estaba en el piso principal y fue confrontado por los tres hombres, uno de los cuales apuntaba un arma.  Dos de los hombres fueron al segundo piso y pusieron a la mujer y los niños en el piso y se pusieron a robar dinero, tarjetas de banco y crédito, y un PlayStation.

Después del hurto de la vivienda, hubo un desacuerdo entre los hombres y, mientras estaba en el vehículo de Koester, McIntosh disparó 13 tiros al vehículo en el cual andaban Bell y Harper en la Penn y Eighth Avenidas Norte.  El 20 de Octubre, McIntosh le dijo a Bell que borrara todos los mensajes de texto sobre la noche y los planes.  McIntosh hizo lo mismo y hasta obtuvo un nuevo número para su celular.

En cuanto a asistir un ofensor después del hecho para el hurto, la policía encontró “un escondite de tarjetas de crédito, tarjetas de seguridad social, y tarjetas de banco” en el garaje de Koester y ella había ido con los otros a un Walmart para comprar cosas usando las tarjetas robadas. También trató de vender un X-Box que fue robado en el hurto, dijo Galatowitsch.

McIntosh y Koester recibirán su sentencia el 16 de marzo.  Bell, Harper y Haiden ya se han declarado culpables y están esperando sentencia.